El blog de almaes
Una Ley justa e igual para todos
¿No nos queda otra?
El 20-N, pasado mañana, nos convocan a las urnas para que demos nuestro consentimiento a más recortes. Según todos los sondeos parece ser que lo daremos. Un amplia mayoría se mueve entre la disyuntiva de votar PP para desalojar de la Moncloa a la ineptitud o, de importarles menos los recortes que vendrán, que ver a España quebrada y rescatada.
Posiblemente no quede otra solución que los recortes. La contención del gasto público para no seguir la estela de Grecia, Irlanda, Portugal, y muy posiblemente Italia. Pero que no quede otra solución ahora, no debe ser interpretado como que no la hubo antes y nada se hiciera para evitarlo. Incluso hasta puede, y, a pesar de los recortes que se avecinan, que sea demasiado tarde y acabemos siendo rescatados y gobernados desde Bruselas. Bien mirado, tal vez sea la menos mala de las soluciones. Al menos estaremos gobernados por políticos a los que no les mueva el interés partidista. Si, el partido y los miembros del partido por encima todo. Muy por encima del bien común y del bienestar del pueblo que los elige.
A los españoles no nos gustan nuestros políticos, es más, los consideramos nuestra tercera preocupación, tras el desempleo y la economía. No nos gustan, pero viendo las encuestas los consideramos un mal necesario. De otra forma no se entendería que, estando como estamos, hartos de ellos, lleguen las elecciones y volvamos a cometer de nuevo el mismo error. Sigue leyendo
Cómo China dominará el mundo
¿Realidad o ficción? Luciano Pires nos expone crudamente el peligro económico que representa China para el mundo occidental. Lo hemos oído muchas veces pero si alguna vez hemos reflexionado sobre ello lo olvidamos pronto. Sin embargo, ese peligro está ahí, al acecho. No conviene olvidarlo. Al mismo tiempo hemos de pedir enérgicamente una acción de gobierno fuerte para que la poca industria que nos queda no se la lleven a otros países con mano de obra más barata. No cuestiono la libertad de mercado, pero por encima de esa libertad está la necesidad de todo un pueblo de tener un trabajo con el que poder alimentar a los suyos.
Los medios y la opinión mundial
Los cambios de poder financiero sobre los medios de comunicación provocan siempre encendidas controversias. Las redes ya establecidas y otros medios ven amenazado su espacio. Además, la concentración del control financiero en manos de los Murdoch y los Berlusconi trae a la memoria el recuerdo de los grandes señores de la prensa que hubo en el pasado, como William Randolph Hearst, hombre cuya influencia fue enorme y en modo alguno universalmente admirada, a pesar de la estupenda película “Ciudadano Kane”, un clásico entre los clásicos.
Afortunadamente, hoy en día, el temor del pasado a que los medios estuviesen en manos de unos pocos y homogeneizasen la información a la vez que el mundo, resulta algo exagerado, aunque no carente de polémica.
Los medios de comunicación de masas causaron sus efectos homogeneizantes más acusados cuando sólo había unos cuantos canales, pocos medios de comunicación diferentes y, en consecuencia, pocas opciones de elección para las audiencias. Si echamos la vista atrás, recordaremos cómo en España hasta la aprobación de la Ley de la Televisión privada en 1990, sólo existían dos canales TV1 y TV2, dos canales cortados por el mismo patrón, informativamente hablando.
En la actualidad, la situación inversa prevalece. Aunque, en su mayoría, el contenido de cada uno de los programas que se nos ofrecen deja bastante que desear, el mejor contenido de todos ellos es la existencia de la diversidad en sí. Este cambio en las opciones ha entrañado implicaciones no sólo sociales y culturales, sino también políticas.
Los gobiernos de países con alta tecnología están viendo como sus pueblos son bombardeados con múltiples, contrapuestos y mediatizados mensajes comerciales, culturales y políticos, en lugar de serlo por un solo mensaje repetido al unísono por unos pocos medios por muy gigantescos que fueran. La antigua política de movilización de masas y de manipulación de la aprobación es ahora más difícil en el entorno de los medios de comunicación actuales. Las mayores posibilidades de elección de medio de comunicación son inherentemente más democráticas, máxime si tenemos en cuenta el poder de los medios en Internet, con una influencia cada vez mayor que hará disminuir, sino desaparecer, la prensa tradicional.
Otra cuestión respecto a los barones de los medios de comunicación se refiere a sus personales puntos de vista políticos. Unos son acusados de acérrimos conservadores, otros que están demasiado apegados a los partidos de izquierda, y algunos otros que han vendido su alma a un determinado partido político o gobierno.
Y es cierto. En España hemos visto y vemos cómo determinados canales se inclinan tanto a derecha como a izquierda según sea el color del partido en el gobierno. Algunos van mucho más allá, basando una gran parte de su programación en descalificar y mofarse de lo que otra cadena rival emite, en lugar de esmerarse en producir una programación de más calidad.
Pero, al margen de sus respectivos puntos de vista políticos, hay algo más importante, los intereses que tienen en común. Desde luego, todo son capitalistas que operan en un marco capitalista. Como tales, convendremos que, en general, los resultados de su cuenta de pérdidas y ganancias les interesan mucho más que cualquier orientación política, por muy favorecidos que sean por el poder del gobierno de turno.
No obstante, la propia existencia de poderosos medios de comunicación capaces de abarcar continentes enteros ha cambiado el poder entre los poderes políticos nacionales y la comunidad mundial. De este modo, sin que fuera esa su intención, los barones de los nuevos medios de comunicación están cambiando drásticamente el papel de la opinión pública en el planeta.
Hoy en día, en la mayoría de las ocasiones, las naciones no hacen caso de la opinión mundial, ni se preocupan mucho por las consecuencias. La opinión mundial no salvó a las víctimas de Auschwitz, al pueblo de Camboya, ni evitó que los chinos asesinaran a los estudiantes que protestaban en Beijing.
No obstante, a veces, la opinión mundial ha detenido la mano de regímenes asesinos. La historia de los derechos humanos está repleta de casos en los que las protestas mundiales han evitado la tortura o el asesinato de presos políticos en determinados países.
El sistema de medios de comunicación mundiales no hará que las naciones se comporten como hermanas de la caridad, pero sí les resultará más caro desafiar a la opinión mundial.
Probablemente, sin haberlo pretendido, los magnates de los nuevos medios de comunicación han creado y puesto en manos de la comunidad mundial una cada vez más poderosa herramienta. Quizás la herramienta más poderosa en el vertiginoso y cambiante mundo de nuestros días.
Reflexiones extraidas del libro Powershift de Alvin Toffler
Buenas noches y feliz día
O circula el dinero o no salimos de esta
Que el dinero no llega a las empresas, no ya en la cantidad suficiente para que éstas acometan nuevos proyectos, que tal vez no sea el momento más adecuado, o sí, si el emprendedor con una buena y novedosa idea de negocio contara con la financiación necesaria, sino que además, llevamos años comprobando que ni siquiera llega para esas empresas viables económicamente pero que por falta de circulante no tienen más opción que cerrar. Que esto no es noticia novedosa, lo sabemos, pero no deja de ser una constatación de que el problema persiste y a pesar del tiempo transcurrido nada se ha hecho y nada se hace para remediarlo.
Persiste la desconfianza y las dificultades en las Entidades de Crédito y persiste la inacción del Gobierno. Y los efectos, que esta irresponsabilidad conlleva, se manifiestan dramáticamente en un goteo constante de nuevos desempleados, y en la pérdida de ese tejido industrial que tantos años y esfuerzos costó levantar.
Es el precio de la crisis que tenemos que pagar, nos dicen. Mientras tanto, miles y miles de pequeños y medianos empresarios, cierran sus negocios y vierten sus lágrimas junto a las de cientos de miles de trabajadores camino de la cola del paro.
Pero no pasa nada, en este país, el nuestro, nunca pasa nada. Mes a mes lo estamos viendo, estamos oyendo al Ministro de turno, Secretario o Subsecretario en la rueda de prensa mensual que convocan para dar a conocer las cifras del paro del mes anterior las mismas palabras “El dato de paro no es bueno, a pesar de que ha descendido ligeramente respecto al mismo mes del año anterior”
Palabras, sólo palabras huecas que esconden la verdadera realidad de las cifras y su significado. Decir que el paro ha descendido respecto al mismo mes del año anterior es engañarse y peor aún, tratar de engañarnos escondiendo la cruda y dramática realidad que no es otra que el desempleo crece cada mes en número de personas.
Es suficiente, creo, correr con la carga para que además intenten que quedes como un idiota.
¿Cuánto más tiempo tiene que transcurrir para que alguien con dos dedos de frente se percate de que no hay recuperación posible, salida de la crisis, descenso del desempleo, y recuperación del tejido industrial perdido si el dinero sigue sin llegar a las empresas, autónomos y particulares?
Se admiten apuestas, la mía es que al menos un año. El tiempo de mandato que tiene este gobierno preocupado más de prohibir y multarnos que de buscar soluciones para que el dinero vuelva a circular.
Hoy, en mi trabajo, tenía una cita con un director de una Entidad de Crédito, algo habitual en mis tareas del día al día. No recuerdo de qué manera salió la conversación, pero lo que dijo, que vino a cuento de la restricción del crédito por cajas y bancos, no me gustó nada. Decía, “lo que nunca he entendido es la falta de responsabilidad de la gente que se ha comprado un piso sin tener nada ahorrado. Yo me he comprado dos pisos y en ambos di de entrada un 30%.”
Soy muy sensible respecto a este punto, por lo que sin poderme contener le dije, posiblemente tengas razón que no es muy responsable comprarse un piso financiado al 100% y endeudarse para un largo periodo de años con una hipoteca, pero convendrás conmigo que más irresponsable aún es la Entidad de Crédito que se lo concedió, más irresponsable es el Gobernador del Banco de España que reguló mal y a destiempo a las Entidades de Crédito y más irresponsables aún lo fueron los gobiernos que permitieron, por su afán de recaudación, la burbuja inmobiliaria que acabó explotándonos en la cara.
La responsabilidad es de todos, pero en menor medida, la del ciudadano que embelesado por los cantos de sirena cayó en la trampa que le tendieron los tramposos.
Las cosas como son hay que contarlas. La responsabilidad de que el dinero no circule no es del empresario, del trabajador o del ciudano de a pie. La responsabilidad debe ser compartida entre las Entidades de Crédito, causantes de este desaguisado y el Gobierno que sigue quieto y parado, y no precisamente en la cola del desempleo.
Buenas noches y feliz día
Yo soy un friki pues, Señor Ministro
Me he planteado, en algunas ocasiones, querer saber, cómo se desarrolla un Consejo de Ministros, sus interioridades, sus preparativos y sus resoluciones finales. Hoy, tras conocer la aprobación de la limitación de velocidad a 110 km en autopistas y autovías, me lo he dejado de plantear.
Sí, ya no me interesa lo más mínimo, y no me interesa porque después de conocer esta medida, soy absolutamente consciente que tras la sala donde debe celebrarse la sesión del consejo, sólo voy a encontrar a políticos desorientados y desbordados por los acontecimientos, carentes de ideas con sentido, que nos obsequian, cada vez con más frecuencia, de normas y leyes con denominación de origen “chapuceril” y ésta, la de limitar la velocidad por el precio del crudo, es una chapuza más que agregar a la ya larga lista de chapuzas con las que regularmente nos obsequia este gobierno.
Siempre he defendido que no era fácil lidiar con esta crisis, es difícil para este gobierno y para el que hubiera. Demasiada compleja, de enorme virulencia y muy cambiante, arreglas una cosa y se estropean dos. A pesar de lo cual, no es óbice, para afirmar rotundamente que en lo que sí han podido gestionar, porque era exclusivamente de su competencia, lo han hecho mal, francamente mal.
Entonces he llegado a la conclusión, máxime después de conocer por boca de nuestro presidente, “no podemos estar aprobando medidas todos los días para combatir esta crisis” que gran parte del tiempo destinado en los Consejos de Ministros se debe de emplear en otros menesteres que en nada tienen que ver con lo que uno creía consistía el trabajo de unos ministros. Y ya puestos a imaginar, uno se imagina la escena y su desarrollo posterior. Algo así como ¿medidas para aprobar hoy? Y a la vista de que hoy no es día para que surja de las mentes de nuestros gobernantes alguna con sentido común, y algo tiene que salir aprobado del Consejo, el bueno del ministro de Industria, el Señor Miguel Sebastián, se saca de su cartera ministerial otra prohibición más que añadir a la ya larga lista de prohibiciones con las que nos han obsequiado estos últimos años los socialistas. Pero ésta no es una prohibición más, ésta se escapa de su competencia y se inmiscuye dentro de la libertad individual de cada uno. Es intervencionismo estatal en la vida particular de sus ciudadanos.
A pesar de estar en contra, por su rigidez, la Ley del tabaco, cumple un objetivo social, como lo es, proteger la salud de los no fumadores e incluso de los fumadores. Se puede estar en contra por no dejar ningún resquicio a los fumadores, pero se acata sin problemas porque es una Ley que protege la salud del humo del tabaco.
Pero ésta, además de una chapuza, de un sin sentido, es una medida aprobada, bien sin ningún tipo de meditación, o bien aprobada de manera intencionada para ir llenando las vacías arcas de Hacienda con el dinero de las multas que se generarán con esta disparatada propuesta.
Así que Señor Ministro de Fomento, si a los que nos oponemos a esta medida, usted les llama friki, entonces yo lo soy aunque no lo hubiera advertido. Aunque ya puestos a llamar a las cosas por su nombre, si yo soy un friki, usted es el mayor enemigo de la libertad individual de las personas, al inmiscuirse en asuntos que sólo a nosotros, como individuos libres, nos conciernen. Y si yo quiero gastar, de mi dinero, cincuenta euros semanales en gasolina o gasoil usted no es nadie para prohibírmelo y decirme que en lugar de cincuenta me tengo que gastar cuarenta y cinco. ¿O también querrán recortarme en otro próximo consejo de ministros lo que me gasto en cualquier otro producto de los que somos dependientes del exterior? porque la lista además de interminable es para que ustedes se sonrojaran por la nula gestión en revertir este dato.
De esta forma, señores socialistas del gobierno de la nación, no me vengan con milongas. Ustedes no son nadie para decidir, porque un producto suba de precio, cuánto me tengo que gastar en gasolina, ni en zapatos ni en lo que me quiera gastar, es mi gasolina, no la suya ni la de nadie, y estando como estamos en una economía de libre circulación de mercancías, éstas suben y bajan, y ahora ha subido y puede que suba más, pero con mi dinero, soy yo quién decide, cuánto, dónde, cuando, cómo y porqué me lo gasto.
Ustedes, a través de una política energética tan zafia han llevado a que los hogares de este país paguen el Kilowatio a precio de oro, y aún no han terminado las subidas, se han opuesto a cualquier medida racional en el tema de las renovables o nuclear. ¿Me quieren obligar ahora a circular más despacio por que haya subido el petróleo? ¿Por qué no a 90 o 60 km? Ya puestos a prohibir, que eso es lo que se les da bien, prohíban las importaciones de crudo, vayamos en burro por nuestras estupendas autopistas y autovías, paremos nuestra escasa industria y volvamos al siglo XI, al oscurantismo y la barbarie.
¿Por qué no se callan o dimiten?
Buenas noches y feliz día
23-F – Que treinta años no es nada
Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte contemplando, cómo se pasa la vida, como se viene la muerte tan callando
Que veinte años no es nada, nos cantaba Carlos Gardel en el inmortal tango “Volver” y Jorge Manrique, en Coplas a la muerte de su padre, nos quiso transmitir muchos siglos antes, que si cien años vivieras, otros cien querrías vivir. La vida es un suspiro, y tan rápido como éste, pasa y viene, tan callando.
Y así, tan callando, han pasado treinta años de aquel 23 de febrero de 1981. El día en el que, un puñado de salvapatrias, convencidos que su destino era superior al del resto de los ciudadanos, entraron en el Congreso de los Diputados al grito de “Quietos todo el mundo”
Afortunadamente, aquella charlotada, no paró el mundo, y menos el tiempo, y aunque durante unas horas nos mantuvimos en vilo y acongojados, bueno… puede que también un poco acojonados, todo acabó bien, y los que montaron la charlotada fueron a dar con sus huesos a la cárcel.
Entonces… como quién no quiere la cosa, resulta que han pasado treinta años, por lo que puedo aventurar sin miedo a equivocarme, que desde aquel día de la charlotada me han caído treinta años sin ni siquiera proponérmelo, y lo que es peor, sin ni siquiera haberme enterado, por lo que tengo que admitir que Jorge Manrique que vivió, escribió y murió en el siglo V, fue un lince pronosticando cuán breve la vida es.
Porque cosas he hecho, miles y miles, cosas he visto, miles y miles, decisiones he tomado, miles y miles, problemas, disgustos y alegrías se pueden contar también por miles y miles, amores… no, amores no he tenido tantos, entre otras cosas porque ya estaría durmiendo el sueño de los justos y aunque resulte tentador probarlo, prefiero apostar a que los próximos treinta años, no sólo parecerán un suspiro sino que lo serán. Y nuevamente volveré a hacer, ver, tomar decisiones por millares y cuántas más tome más rápido me iré para el otro barrio.
Sin embargo, tengo que reconocer que algo me inquieta y me llena de curiosidad, ¿se apartarían del mundo los anacoretas para que no les pasara la vida tan corriendo? Aunque meditándolo un poco, me inclino a pensar que no era ese el motivo, quizás huían de algo o alguien, porque cuando un fin de semana me aburro, o hago el ganso sin dar un palo al agua, o me tiro en el sofá cuán largo soy a presenciar esos programas tan divertidos con los que nos obsequian las televisiones, que todo hay que decirlo, vienen muy bien para echarte unas siestas de Muy Señor mío; una vez ha pasado, me ha resultado tan corto como si no hubiera parado de hacer cosas.
Y ya que he mezclado a Jorge Manrique con los de la charlotada, qué digo yo que qué culpa tendría el pobre, no quiero acabar sin reflexionar sobre su segunda estrofa que desde muy jovencito me condicionó parte de mi existencia hasta que un buen día advertí que yo vivía por aquel entonces, en el siglo XX y el poeta en el V, quince siglos en los que cambiaron muchas cosas, entre las más, el conocimiento. Voy ya al grano, resulta que una línea de la dichosa estrofa que condicionó parte de mi existencia decía así
“Cuán presto se va el placer, cómo después de acordado, da dolor”
Y yo imberbe por aquel entonces y escaso de luces, interpretaba que esta frase la había escrito para burlarse de mi sexualidad, y que cuantas más veces me masturbara más veces suplicaría al cielo que no llegaran los viernes, días de confesión y penitencia que conllevaba también alguna que otra caricia por parte del viejo sacerdote que estaba a verlas venir y a las caías. Fueron los años que pasé en un colegio de monjes. Confesaban dos sacerdotes, el viejo tocador que imponía una penitencia leve y otro más joven que no tocaba pero que te endilgaba unas penitencias del copón. “Ahora hijo arrepiéntete y como penitencia me vas a rezar dos rosarios, tres credos, veinte Padre Nuestros y veinte Ave Marías” Claro, la cola del viejo sacerdote llegaba hasta la puerta y en la del más joven nadie, vacía. Vamos como si no existiera o estuviera, aunque cuando terminaba de confesar a un compañero salía del confesionario y ordenaba “de aquí y hasta el final pasad conmigo que os voy a arreglar”
Muchas veces he pensado si hacíamos cola para confesar con el viejo sacerdote por la suave penitencia que imponía o por sus caricias, que tampoco eran nada del otro mundo, te cubría con sus brazos, te acariciaba el poco pelo que tenías y a rezar un Padre Nuestro y un Ave María. Nuestros pecados eran siempre los mismos, no vayáis a creer que éramos unos impíos pecadores de la hostia, ¡que va!, lo típico, peleas entre compañeros y las consabidas masturbaciones, cosas de la edad y del crecimiento.
Recuerdo que por Semana Santa, traían a un sacerdote de la capital que desde el púlpito y haciendo gala de una oratoria brillante y de unos gestos de gran actor, nos lanzaba exhortaciones sobre el terrible pecado que cometíamos cada vez que nos masturbábamos. Hacia especial hincapié, el muy cabrito, en recordarnos, los efectos que sobre nuestra salud se producirían de continuar con tal maligna y pecadora práctica. Podredumbre de la carne y que cual leprosos acabaríamos en alguna lejana isla apartados del mundo mientras veríamos como se desprendían trozos de carne de nuestro cuerpo. Naturalmente, durante varias semanas nos absteníamos, tal era el miedo que nos habían dejado sus encendidas palabras. Pero la carne es débil y transcurrido un tiempo volvíamos a hacerlo en el único lugar en el que había un poco de intimidad, los aseos. Eso sí, terminado el acto uno no tenía más remedio que desnudarse por completo y con miedo, inspeccionarse todo el cuerpo para comprobar que al menos, esa vez, no habían aparecido los primeros síntomas de la terrible enfermedad.
Y digo yo, y no me estoy inventando nada, que qué coñó tiene que ver todo esto con el 23-F. Algo tiene que ver, pero poco. Veamos,han pasado treinta años y siguen mangoneándonos los mismos, tal vez con distintos discursos y palabrería pero los mismos, antes eran monjes y curas y ahora son los políticos los encargados de contarnos mentira tras mentira, de hacernos comulgar con ruedas de molino, y lo fantástico es que nos las creemos. No nos dicen que se nos caerá la carne a pedazos porque eso ya no se estila, sino algo mucho peor. ¿O no es peor estar desempleado, tener familia, haber agostado la prestación de desempleo, mendigar el subsidio de desempleo y estar continuamente bajo la amenaza de perderlo? Y mientras, ellos, viviendo como lo que son, y que ellos mismos se encargan de proclamarse, “la casta política”, superior en derechos al resto de ciudadanos. Lo último es para estar corriendo de aquí a Cafarnaum, “tenéis que trabajar más años y ganar menos si queréis que el Estado pague las pensiones, a nosotros ésto no nos concierne, después de todo hemos sido nosotros los brillantes creadores de esta idea”
Cierto es que en esos treinta años hemos avanzado mucho, que no podemos comparar cómo estábamos y cómo estamos ahora, o mejor decir cómo estábamos hace tres años, porque en estos tres últimos años hemos ido de culo y cuesta abajo sin freno, y a punto de darnos el mayor castañazo que uno pueda imaginarse. Vamos que si alguien no lo arregla y seguimos bajando volveremos al nivel de hace treinta años, con la diferencia que antes protestábamos mucho y ahora nada. Ahora nos tragamos todos los sapos que nos echan sin rechistar y sin decir que esta boca es mía y puedo hacer con ella lo que me plazca. No, no puedes hacer lo que te plazca porque los sapos te los tragas y quiero pensar que no será queriendo, aunque sí consintiéndolo.
Pero en fin, volviendo al 23-F, han pasado 30 años y seguimos sin saber toda la verdad de lo que ocurrió, antes, durante y después de la charlotada.
“Quietos todo el mundo” nos siguen diciendo. Y así nos hemos quedado.
Buenas noches y feliz día
Mujeres y hombres; ciudadanos libres
Es frecuente que, tras un periodo de crisis económica y financiera tan prolongado, surjan movimientos de mujeres y hombres, ciudadanos libres, convencidos de que algo importante debe hacerse para comenzar el cambio tranquilo. Ya no es suficiente para esas mujeres y hombres libres cambiar la orientación de su voto, maldita las ganas que tienen de ir a votar para que nada cambie. Les han engañado tantas veces, que no les basta saber ni les preocupa si en lugar de Zeta gobernará Jota, o lo que es lo mismo, no es suficiente intercambiar los collares de los perros, del podenco al galgo y/o viceversa.
Esas mujeres y esos hombres, ciudadanos libres, tienen un objetivo que va más allá de lo que hasta ahora hemos conocido. Desean construir algo nuevo, hermoso y duradero. Empezar, si cabe de cero, e ir levantando sin prisas pero sin pausa un país del que se sientan orgullosos, y no sólo con los triunfos deportivos, que nos hacen quedar muy bien pero no dan de comer. Saben que es ahora o nunca, y los que nos mandan, no digo gobiernan porque sólo mandan, se tienen que ir de la política o regenerarse. Esos ciudadanos libres están empezando a averiguar que sentados en su cómodo sillón viendo la televisión, sus problemas nadie se los resolverá. Se acabará esta crisis un día y, muchos se encontrarán con una mano delante y otra detrás, mientras observarán que el que era muy rico lo será más, y los más, serán más pobres por culpa de los que eran ricos e inventaron esta crisis o se aprovecharon de ella, precisamente para acabar siéndolo más. Observarán también que el político corrupto tendrá una legión de admiradores dispuestos a emular sus hazañas de corruptelas bananeras que en la mayoría de las veces acaban sin castigo, y sin que les hayan arrebatado aquello que ilícitamente consiguieron. Observarán asimismo como el poder político lo absorbe todo, incluyendo en muchas ocasiones a los jueces. Cómo el poder ejecutivo se hermana con el legislativo para sacar adelante leyes que nunca se aprobarían si nos dieran la oportunidad de refrendarlas. De ahí la necesidad para encaminarse hacia ese cambio tranquilo pero firme. Porque los que están ahora, que dicen ser nuestros representantes no se representan ni a sí mismos cuando advertimos que les importamos una grandísima mierda, con perdón, después de haberles elegido, claro.
Somos un Estado de derecho porque lo dicen unos papeles y lo vociferan sus escribanos, aunque las mujeres y hombres, los ciudadanos libres no lo ven tangible, no lo palpan con sus dedos, no lo disfrutan los ciudadanos que anhelan que la regeneración se instale, primero en sus corazones para inmediatamente instalarse en todas las instituciones de nuestro país. Porque no encuentran en el poder ni en sus aledaños espejo alguno donde se refleje un pueblo ávido de cambios. Y cualquier líder sin un pueblo detrás que le arrope, no es tal, sino una figura decorativa resistiendo al tiempo hasta que lo cambien. Es demasiado pretencioso decir que actualmente somos un Estado de derecho cuando hay tantas mujeres y tantos hombres sin algunos de los más fundamentales, una vivienda digna y un trabajo que les permita llevarse algo a la boca para comer.
Podría ponerme a enumerar y nunca terminaría de hacerlo, relatando aquello que nos pertenecía y nos han arrebatado, aquello que disfrutábamos y nos lo han prohibido. Podría contar todas las ilusiones rotas de miles y miles de jóvenes con un futuro incierto y hasta desolador. Lo jodidamente mal que lo están pasando muchas familias, desgarradas por el drama del desempleo. Podría, en fin, ciscarme en todos sus muertos, aunque pensándolo mejor, sus muertos puede que no tuvieran ninguna culpa, así que me ciscaré en los vivos, en ellos. Y un poco más tranquilo hasta puede que me quede.
Calma almaes, calma, te estás alterando demasiado, me digo. Y respiro hondo, muy hondo, y entre cada compás de mis inspiraciones y respiraciones siempre vuelve insistentemente la misma maldita pregunta que llevo conmigo hace años, ¿qué hemos hecho para merecer esto?
Buenas noches y feliz día
De oca a oca y tiro porque me toca
¿Qué es realmente lo que impulsa a un elector votar derecha o izquierda, nacionalismo o votar en blanco?
Cada uno de nosotros, tendrá una o mil razones para inclinarse por una de las formaciones políticas que concurren a las elecciones en nuestro país, o no. En el momento que se introduce la papeleta de su opción elegida en la urna, estará pensando que ha votado aquello que más le convence, más le apetece y hasta más le conviene. Y no se le podrá achacar, vote lo que vote, nada en absoluto. Con su libertad y con su reflexión así lo ha querido y así lo manifiesta.
Pero ¿votamos siempre la misma opción? Evidentemente sí lo hacen, aquellos que tienen bien asumido que su opción, independientemente de los votos que obtenga, es la única que le satisface, y evidentemente no, aquellos votantes que se sienten defraudados, engañados y optan por un cambio, de izquierda a derecha o de derecha a izquierda. Y esto es así porque si siempre votásemos al mismo partido, la derecha no habría gobernado nunca en España, si exceptuamos el periodo de la transición en la que gobernaron Suárez y Calvo Sotelo con Unión de Centro Democrático. No hay en España una mayoría de personas de derechas, sí la hay de izquierdas. ¿Entonces qué es lo que condicionó que hubiera dos legislaturas ganadoras del PP de José María Aznar? Sin duda, los escándalos de corrupción, con Filesa a la cabeza y el Gal. Eran otros tiempos y no estábamos tan acostumbrados como ahora a la corrupción. No la tolerábamos, nos producía sonrojo, nos asqueaba. La de ahora nos sigue produciendo sonrojo, nos sigue asqueando pero se nos olvida antes, forma parte de nuestra cotidianidad. Si no fuera así, un partido que tiene sobres sus hombros una corrupción infinitamente mayor, los casos Gürtel y Matas por citar los más importantes de varias decenas de ellos, apenas van a afectar electoralmente al Partido Popular. Sin Filesa y sin Gal habríamos tenido felipismo cuarenta años. Los mismos que Olof Palme necesitó para convertir a Suecia en el país a imitar socialmente.
Es buena la alternancia si los partidos que llegan a gobernar, tienen asumido que lo han de hacer legislando para conseguir mayores cotas de bienestar para su pueblo. Afortunadamente, la derecha se dio cuenta, aunque con mucho retraso, que nunca gobernaría en este país si no cambiaba su política social. No le gustaba la idea pero no tuvo más remedio que claudicar. En estos momentos es la abanderada de la defensa de las pensiones de jubilación, otro gallo nos cantará cuando esté instalada en el poder. No llegará nunca a hacer una política social amplia porque no se lo pide el cuerpo, va contra su naturaleza de partido conservador más dado a la defensa de los intereses de la empresa, las Instituciones Financieras y la Conferencia Episcopal.
Durante los dos gobiernos conservadores, ahí están los datos, la economía española creció espectacularmente, debido principalmente a la especulación del suelo, al ladrillo, a la bonanza que se respiraba por toda Europa y a la privatización de las empresas públicas, las llamadas joyas de la corona, y sin embargo los sueldos de los trabajadores, descontando las subidas del IPC, decrecieron. Los sueldos del 2002 eran superiores a los del 2006 y si se hiciera una estadística sobre los sueldos actuales de los trabajadores no entenderíamos las palabras de algunos gerifaltes de la patronal que insisten en achacar a los sueldos gran parte de culpa del dramático y escandaloso desempleo. De mileuristas se ha pasado a aspirantes a lograrlo y darse con un canto en los dientes.
Ahora, según todas las encuestas, parece ser que por fin, con todas las reservas porque aún falta año y poco más, Don Mariano puede ser el próximo inquilino de la Moncloa (Esto de llamarle inquilino no tiene sentido alguno, porque que yo sepa no satisface ninguna renta por ocupar el palacio, pero en fin, entiendo que es una forma de hablar)
Pero ¿porqué ahora que no hay Caso Filesa ni Gal en el PSOE, Don Mariano tiene todas las de ganar? ¡¡¡Ah…my friend!!! Todos los humanos erramos, estamos condenados a errar continuamente y a pesar de que nos lo advierten, continuamos haciéndolo. Acordaros de aquello de que cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba y el tonto sigue. Pues eso.
En 2003, la victoria de José Luís Rodríguez Zapatero trajo una enorme ilusión a este país, al menos a una mayoría. El socialismo volvía al poder. Se acabaron las mentiras, los intentos de minar con decretazos a la clase trabajadora de este país. Todo eran felicitaciones y parabienes entre la mayor parte de los votantes. “Zapatero no nos defraudes” se oyó aquella noche. Yo me enteré de la victoria del PSOE sobre las once y media, cantaba en aquel momento en un restaurante de Camp de Mar. Se me acercó Moha, el segundo de cocina, un árabe a quién le gustaba el jamón de bellota tanto como a nosotros, y acercándose a mi oído me dijo “han ganado los socialistas” Una amplia sonrisa se dibujó en mi cara y me sentí feliz. De aquella noche a hoy han ocurrido muchas cosas, se han librado mil batallas y en todas hemos saliendo perdiendo. Nos han recortado tantos derechos, nos recortarán otros tantos o más y aún algunos seguirán votando a los socialistas. Es su opción, no lo critico aunque no lo comparta. Como tampoco critico y menos comparto que se tenga que votar a Don Mariano para castigar a Zapatero. De esa forma, nunca acabaremos con el bipartidismo que tanto daño está haciendo a nuestra democracia. Ha llegado el momento de dar un paso al frente y votar por otras opciones. El parlamento se tiene que llenar de aire fresco. Políticos con nuevas ideas que administren el pensamiento de los ciudadanos. Que llegue hasta el hemiciclo del Congreso lo que es normal en la calle, una mayoría silenciosa que exige nuevas políticas y que demanda otras formas de buen gobierno.
Nos hemos acomodado hasta en el voto, nos las han dado de todos los colores pero seguimos alineados, o con los rojos o con los azules, como si todos los enigmas de la vida pública quedaran resueltos votando a una de esas dos opciones. Es de una total simpleza votar o PP o PSOE, hay otros partidos, otros colores, no lo reduzcamos a un bipartidismo que ha demostrado en multitud de ocasiones que primero es el partido, el poder por encima de los intereses y las preocupaciones de los ciudadanos. Es hora de reflexionar, no nos podemos amoldar a sólo dos opciones, es hora de abrir en nuestras mentes una profunda reflexión. Hay vida sin PP ni PSOE, y creedme, después de lo que hemos visto durante tantos años, no puede ser peor. Cambiemos el juego de oca a oca y tiro porque me toca por otro con más opciones, para regenerar nuestra democracia, con más libertad y justicia.
Buenas noches y feliz día













