El blog de almaes
Una Ley justa e igual para todos
Resumen 2011, España
Termina un año sorprendente. Duro e injusto. Dos noticias destacan sobre todas las demás, el anuncio el 20 de octubre de una ETA derrotada, de dejar de causar violencia y terror, y el número de desempleados que con un goteo constante nos han llevado a una cifra de más de cinco millones de personas en busca de un empleo con el que dignificar su condición humana.
El año termina con las primeras medidas del nuevo gobierno de Mariano Rajoy para combatir una crisis mucho más virulenta de lo esperado que nos hace enfrentarnos a todo tipo de ajustes y recortes que añadir a los aprobados anteriormente.
Estas son las primeras medidas que, según la Vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, son sólo el inicio del inicio. Sigue leyendo
¿Qué es el déficit público?
Las cuestiones que tienen relación con la economía, parecen a menudo, difíciles de entender para la mayoría de los ciudadanos, a pesar de que, muy frecuentemente, nos acompañan en todos los órdenes de nuestra existencia.
Yo, admirador de Aristóteles, comparto su opinión que la economía es la correcta distribución de los recursos, sean escasos o abundantes, para satisfacer las necesidades del ser humano, y me alejo hoy, del cómo se llega a ese objetivo que tratan de explicar la historia, la estadística, la sociología y la política económica.
Al ser su finalidad el ser humano, es contemplada como una ciencia social. Ésta, a diferencia de otras ciencias como las naturales o puras que no pueden ser rebatidas, tiene un alto componente de imprecisión, por lo que en bastantes ocasiones es confusa e inexacta, debiéndose servir de aproximaciones que, con mayor o menor fortuna, casi nunca pronostican lo que realmente sucederá. Lo estamos viviendo en nuestras carnes cómo nuestro desafortunado o tal vez ineficiente gobierno, no acierta en ninguna de sus previsiones económicas que realiza.
Pero el tema de este post es el déficit público, por lo que tras esa breve introducción, pasamos a analizar de forma sencilla y comprensible qué se entiende por déficit público, cómo se comporta, cuáles son sus consecuencias, y de qué manera nos afecta.
En primer lugar, resolveremos que, déficit es deuda y público tiene relación con todas las Entidades Públicas, llamémoslas Estado Central, Comunidades Autónomas, Ayuntamientos y cualquier otra Entidad que sus ingresos provengan de los Presupuestos Generales del Estado y por consiguiente de nuestros impuestos.
Definimos como déficit a la diferencia negativa entre los ingresos y los gastos, es decir los gastos superan a los ingresos, y por consiguiente, déficit público es el saldo negativo que tiene toda Administración Pública que ha gastado más de lo que ha recaudado. En el caso español, todas las Administraciones tienen déficit, no pueden pagar sus deudas.
Y nada más fácil que tratar de explicarlo, referido a cualquiera de los hogares españoles que para el caso, y, tratándose de dinero, será más divertido y ameno que hacerlo sobre el farragoso Estado en toda su amplitud.
Así que estudiaremos y compararemos el caso particular de una familia de las muchas que existen en España, con el Estado.
En ninguna familia media se necesita un economista que les aconseje, les de unas directrices y les administre su dinero. Son ellos, esposa y esposo quienes, a la vista de sus recursos económicos, los administran y los reparten como mejor pueden y saben. Nótese que he antepuesto a la esposa al esposo por su mayor prudencia, sabiduría y dedicación a administrar dichos recursos. Por supuesto hay excepciones, pero como el que está escribiendo este post soy yo, la antepongo al esposo.
Pues bien, cualquier día del año, los dos esposos cómodamente sentados en su salón y provistos de lápiz y papel, empiezan a anotar sobre éste último, primero sus ingresos y a continuación los gastos. La cara es el espejo del alma, por lo que si aparece en la comisura de sus labios una sonrisa, significará que el saldo resultante es positivo. Aún podrán darse cualquier caprichito o simplemente ahorrarlo por si en el futuro la situación se complicara.
Desafortunadamente, no hay sonrisa sobre la comisura de sus labios sino un careto, entre mitad sorpresa, mitad incredulidad, y a pesar de que han repasado las cuentas unas cuantas veces, el resultado les ha salido negativo. Su economía familiar tiene un déficit, han gastado más de lo que ingresan. Tienen un problema, y tras devanarse los sexos deciden que sólo hay tres maneras de solucionar este inconveniente: aumentar los ingresos, recortar gastos o pedir dinero prestado a terceros. Aumentar ingresos se les antoja harto complicado, como sus hijos son aún menores y la casa que se compraron mediante hipoteca tiene una alta cuota de amortización e intereses, deciden que no es momento para recortar gastos y acuden a una entidad de crédito a solicitar un préstamo. Concedido éste han podido igualar y ajustar los ingresos con los gastos. Ya no tienen déficit pero sí tienen una nueva deuda que tarde o temprano tendrán que pagar.
Ahora son conscientes que parte de sus ingresos los tendrán que dedicar a pagar intereses, por lo que nuevamente se les presenta la disyuntiva entre recortar gastos o pedir más dinero prestado si los ingresos siguen siendo los mismos. Si piden más dinero prestado, cada año tendrán un déficit superior al tener que añadir a sus gastos iniciales los intereses de la deuda que ha crecido.
Cualquier familia responsable, sabe que no puede gastar, de forma permanente, más de lo que ingresa. Llegará un momento que sus acreedores dejarán de financiar su gasto creciente, o si le vuelven a financiar la deuda lo harán con un coste de intereses más elevado. La solución; o reduce sus gastos o su déficit será cada vez mayor.
Fácil de entender ¿verdad?
De esta manera, nuestro Estado, salvando todas las diferencias de tamaño y complejidad, por la forma en que nos dimos nuestro modelo de Estado, funciona igual que cualquier familia o empresa. En la crisis que estamos sufriendo, los gastos superan ampliamente a los ingresos por lo que al carecer de ahorro interno, es decir lo que podemos ahorrar nosotros, tiene que buscar financiación en el exterior, financiación que se cifra en 50.000 millones de euros anuales, sí, he dicho bien, anuales, es decir cada año si no se consigue aumentar los ingresos o reducir el gasto, nuestro Estado tiene que buscar esa financiación para poder afrontar los pagos y no entrar en quiebra, ya que al mismo tiempo que emite deuda, tiene que afrontar los vencimientos de las anteriores emisiones. Lógicamente, con el paso de los años, ese déficit, la deuda, ha aumentando tanto que los inversores, que aún apuestan sus ahorros en deuda española exigen un interés más alto y que se hagan determinadas reformas para que su inversión esté garantizada, es decir, que el Estado les pague a su vencimiento la inversión más los intereses.
Para combatir ese déficit, el Estado, al igual que la familia o la empresa, tiene tres vías: la de seguir emitiendo deuda para afrontar los pagos corrientes y los vencimientos de las emisiones de deuda anteriores, aumentar los ingresos o controlar y disminuir el gasto. Estamos viendo que el Estado sigue emitiendo deuda, no puede aumentar los ingresos porque la economía sigue estancada, las familias no pueden consumir como antes. Aumentó este verano el IVA y otros impuestos especiales pero no es suficiente y tiene que recurrir, apremiado por Bruselas, a controlar el gasto, ha empezado a hacerlo por la parte fácil, la ciudadanía, con el mayor recorte de toda la historia de la democracia, en unos días se aprobará la nueva Ley de Pensiones, que nos la quieren vender como la panacea para todos los males, cuando lo que en realidad es que trabajaremos más años y cobraremos menos pensión, lo pinten como lo pinten eso es lo que al final quedará.
Volviendo a la familia, al final su déficit lo cubrieron privándose de algunas cosas, han recortado o dejado para mejor ocasión sus planeadas vacaciones, salen menos o casi nunca a los restaurantes y al cine, seguirán con el mismo frigorífico que estaba para cambiarse. Al final con sacrificio han ajustados los gastos a los ingresos. Han gestionado su economía doméstica con diligencia.
Volviendo a las Administraciones Públicas, aunque nos sigan recortando derechos, no acabarán con el déficit, la deuda que mantenemos con el exterior, déficit público, es de un tamaño que produce escalofríos. Hay que hacer más cosas y hacerlas con diligencia y eficiencia. No hay solución para nuestro défict público sino hay crecimiento económico, como tampoco la hay sino se racionaliza el actual modelo de Estado.
Buenas noches y feliz día
Autonomías y Estado
Si unas condiciones económicas desesperadas no mejoran significativamente de forma inmediata, el devenir de los gobiernos y parlamentos de las Comunidades Autónomas tienen los días contados. Después de aquella euforia de 1978, a propósito de la vertebración del Estado en Autonomías con la consiguiente descentralización del Estado, hemos pasado a achacar como causantes de nuestra ruina, a los inversores, a los mercados, a los imperialistas y a los chivos expiatorios locales.
Ya no es asumible, económicamente hablando, tratar de recuperar aquel pacto de 1978. Una nación que se otorga el derecho a la autonomía de sus territorios garantizando la solidaridad es inviable. Y hemos de reconocer que aquel pacto por el Estado de las Autonomías nació imperfecto desde su inicio. En la Constitución de 1978, se planteó inicialmente recoger las aspiraciones catalanas, vascas y gallegas, permitiendo que tuvieran una cierta autonomía, tal como se concibió durante la II República. Sólo con esos tres territorios debió construirse un Estado selectivo y asimétrico que evitase la idea del “café para todos”, máxime si pensamos que ningún otro territorio del Estado demandaba constituirse en Comunidad Autónoma. Sin embargo, nuestra peculiar idiosincrasia, alentada por las ansias protagonistas de nuestros políticos, uniformó el modelo autonómico. Un modelo, como estamos viendo, incapaz de satisfacer las demandas de los ciudadanos, que lejos de descentralizar el Estado, lo multiplica y lo aísla del ciudadano, que además conlleva una deuda pública insostenible, una corrupción cada vez más extendida y una desmembración de España en diecisiete gobiernos, diecisiete cámaras legislativas, diecisiete poderes administrativos con capacidad para dictar medidas fiscales que rompen la unidad de mercado, con criterios tan dispares en educación, sanidad, vivienda y horarios comerciales, como dispares son sus objetivos. Un modelo caro que no nos podemos permitir y que a la vez es ineficiente.
Si lo que recibimos de nuestros gobiernos autonómicos es principalmente, una enorme deuda, algo no funciona o funciona únicamente para unos cuantos que multiplicado por diecisiete nos da como resultado, un abuso de prebendas, muchas colocaciones y muchos privilegios de la clase política, de sus amigos, correligionarios y parientes, sin que el bienestar de los demás ciudadanos se vea mejorado.
Los próximos meses, hasta las elecciones generales de 2012, nos irán mostrando que esta vía es la única - salvo nuevo milagro económico que ahora se me antoja imposible – de reconducir nuestro modelo de Estado. Más de 100.000 millones de euros de deuda autonómica, que se sepa, el derrumbe financiero de las Cajas dirigidas por políticos locales, que representan el 50% del sistema financiero español, y que pesa como una losa sobre nuestra ya muy maltrecha economía.
Y una vez puestos a hacerlo, que se haga bien, sin parches ni componendas, un nuevo modelo de Estado selectivo con las tres autonomías históricas y una parcial, pero importante, recentralización, reduciendo el aparato administrativo local, agrupación de municipios y limitación de las facultades administrativas y legislativas para evitar el despilfarro, la corrupción y la ruptura del mercado.
No se trata de negar derechos a unos para dárselos a otros, sino de ofrecer soluciones distintas para territorios con una clara diferenciación que no tiene por qué hacer divisiones entre ciudadanos de primera y segunda, algo que ocurre ahora. Se trataría pues, de remodelar nuestro modelo de Estado para que todos los que habitamos este país tan diverso tengamos las mismas oportunidades, los mismos derechos y las mismas obligaciones.
Pero para conseguirlo el Estado no debe ser residual como lo es ahora. Si profundizamos en la lectura de los presupuestos para 2011 observamos que la capacidad económica con que cuenta el Estado es mínima como veremos a continuación: Cifras presupuestarias de gastos para 2011. El gasto total presupuestado para todo el Estado es de 297.425 millones de euros. De ellos, 112.215 millones son para el pago de las pensiones de la Seguridad Social, 30.474 millones en las prestaciones de desempleo y subsidios para los parados, 25.268 millones se transferirán a las Comunidades Autónomas – que además se llevarán el 50% de la recaudación por IVA, el 50% de la recaudación por IRPF y el 58% de la recaudación de los impuestos especiales – 14.170 millones se transferirán a las corporaciones locales y 12.117 millones a la Unión Europea. A lo que queda hay que restar 27.400 millones destinados al pago intereses de la deuda pública. El resto, es decir, 50.468 millones es de lo que dispone el Estado Central para sus respectivos Ministerios. Un exiguo 5% del PIB.
Este proceso de la debilitación de la Administración Central no se ha detenido, sino todo lo contrario, se ha acentuado tras la aprobación de los nuevos Estatutos y de la reforma de la financiación autonómica, agravado, más si cabe, por las cesiones de los dos partidos mayoritarios a las minorías nacionalistas para seguir manteniéndose en el poder.
Unos pocos, no pueden ser los que condicionen las políticas que afectarán a muchos. Urge, por tanto, un cambio, tanto en el modelo de Estado como en el sistema electoral. Y cuanto antes se haga, más rápido veremos sus resultados reflejados en el bienestar de la mayoría de los ciudadanos.
Buenas noches y feliz día
De espaldas al pueblo, como siempre
No nos engañemos y que no te engañen. Lo que está ocurriendo en nuestro país no es flor de un día. No ha surgido de imprevisto. A lo que estamos asistiendo entre sorprendidos, incrédulos y con una indignación que va creciendo día tras día, es a la culminación de un largo proceso de incompetencia, de despilfarro público, de corrupción y de ocultación sistemática de la realidad. Es el arte del engaño, así como suena, así de crudo, así de real.
Somos un pueblo engañado, maltratado, vejado y humillado. Ha llegado la hora de decir bien alto ¡basta ya! No más engaños, no les demos ninguna otra oportunidad, que se vayan con sus mentiras y con sus pensiones, con sus sueldos vitalicios y con sus cargos de consejeros en empresas privadas, altamente remunerados, a engañar a otra parte, aquí ya no les queremos. Estamos muy hartos de ellos. Asqueados, totalmente asqueados de su doble vara de medir. El pueblo que trabaje hasta quedar deslomado, que ellos ya se han asegurado su pensión máxima con siete de años de hacer el ganso y de mentir. ¿Cómo es posible que no se les caiga la cara de vergüenza? ¿Qué interés puede tener esta inculta casta política en acabar con la corrupción, con sus privilegios, con el enchufismo de parientes, amigos y correligionarios si no tienen otra cosa que ventajas? Sus ventajas frente a nuestras miserias, frente a nuestra crisis, la que ellos han creado, han permitido o han gestionado mal. La mayor crisis de nuestra historia, a la que asistimos de convidados de piedra.
Incultos políticos, avariciosos banqueros que no sólo no supieron gestionar sino que han llevado a sus bancos y a sus cajas a la quiebra a pesar del dinero público que se les ha entregado, y que no sólo no están dimitidos o en la cárcel sino que siguen en sus sillones y están a punto de recibir más dinero público para seguir manteniendo sus puestos. Dinero que no hay para seguir pagando el subsidio de desempleo, ni para que nadie se quede en la calle, ni para que nadie mendigue un plato de sopa de la beneficencia.
Somos el pueblo, ellos no lo son. No lo pueden ser quienes gobiernan y administran a nuestras espaldas.
Buenas noches y feliz día
“La vergüenza ha pasado a la historia. Estos señores de mirada torva, de corazón frío y bolsillo caliente son los innombrables” (Extracto del vídeo que está causando furor en YouTube, Rumba Rave Banquero)
Resumen 2010 – España
Termina un año 2010 convulso, contumaz y por otra parte nada tranquilo. La economía, sumida en una profunda crisis mundial y doméstica, incapaz de dar señales de la más mínima recuperación y con un horizonte en puertas nada halagüeño. Todo lo contrario, mostrando ya como ciertas lo que antes eran evidencias de que la crisis nos seguirá golpeando fuerte, todo ello agravado por la incertidumbre que supone no divisar ni de lejos el final. Agobiada además nuestra economía por la presión de los tiburones financieros, bajo los que se esconden grupos más poderosos que la mayoría de los gobiernos del planeta.
Millones de ciudadanos se ven incapaces de comprender lo que está pasando y sobre todo de saber cuándo terminará esta incertidumbre. El planeta parece haber girado de golpe dejando un tsunami de injusticia social, manifestada en los millones de desempleados, en los que han perdido sus viviendas y en los que, huérfanos de toda propiedad, acuden a los comedores sociales, compiten sobre los cubos de basura de las grandes superficies o han perdido lo sustancial de su ser, su condición humana e incluso su fuerza para rebelarse. Millones de ciudadanos de todo el mundo se han manifestado en contra de los diversos recortes sociales que los distintos gobiernos les han impuesto. Pero la hora de la gran rebelión aún no ha llegado. La esperanza y la bondad del ser humano la está conteniendo, ojalá nunca llegara a producirse, pero la esperanza y la bondad pueden llegar a perderse un día si los gobiernos imponen más sacrificios y no dan soluciones eficaces.
Yo tenía entendido, puede que equivocadamente, que los políticos a los que elegimos para que nos gobiernen tienen el deber de procurar satisfacer las necesidades de los ciudadanos. No es fácil gobernar en tiempo de crisis, lo asumo y así lo he manifestado en varias ocasiones en este mismo blog, pero una cosa es eso y otra muy distinta gobernar por decreto y a espaldas del pueblo. Una de dos, o tienen una gran dosis de incompetencia o, simplemente no tienen la capacidad para resolver nuestros problemas, por lo que sin perder más tiempo deberían convocar elecciones y que vuelva a hablar el pueblo.
Es difícil resumir un año y hacer una selección de entre las millones de páginas con información relevante de los hechos ocurridos en nuestro país, pero convendréis conmigo y no nos equivocaríamos si decimos que 2010 ha sido el año en que la economía se ha impuesto sobre la política, o dicho de otra manera, en la que los políticos compitieron por buscar soluciones que en la mayoría de las ocasiones resultaron fallidas ante una crisis global, pero no olvidemos, también doméstica.
El desempleo y las tensiones financieras han sido protagonistas de doce meses que termina con la imagen, una vez más, de la España de Don Quijote, capaz de lo mejor y lo peor, reflejado lo mejor en el tren de alta velocidad llegando a Valencia, la entrada en funcionamiento de esta línea el dieciocho de diciembre convertía a España en el segundo país del mundo con más kilómetros de alta velocidad después de China, y con un dato esperanzador como es que durante 2010 no hubo ninguna víctima de ETA en suelo español.
Ha sido también el año de la quinta huelga general de la democracia y el de los controladores aéreos que han provocado el primer estado de alarma de la democracia, instaurada con el fin de evitar nuevos incidentes como los que dejaron recientemente en tierra a más de medio millón de pasajeros. Su irresponsable actitud, por muy respetables que sean sus reivindicaciones, causaba cuantiosas pérdidas en una semana especialmente difícil para la economía española. Duro final para un duro daño marcado por la crisis y los ataques especulativos de los mercados en el que se han cerrado empresas, ha subido el paro, se han reducido los sueldos y nos han impuesto drásticos ajustes e importantes reformas impuestas desde fuera de nuestras fronteras.
El año termina con 240.000 parados más, en más de un millón de hogares no trabaja ningún miembro, casi la mitad de nuestros jóvenes que buscan trabajo están desempleados, el número total de desempleados son ya cinco millones, y la tasa de paro, un 20% ,dobla la media europea.
En mayo, el temor al contagio de la crisis griega y el ataque de los tiburones financieros al euro hace que la Unión Europea presione a España para que reduzca su deuda. Consciente que ralentizará la economía pero obligado a sanear las cuentas, Rodríguez Zapatero anuncia el ajuste más duro de las últimas décadas con recortes sociales a los que hasta entonces se había resistido. Bajada del sueldo de los funcionarios, desaparición del cheque bebe, reducción de la inversión pública y la más polémica, la congelación de las pensiones. ¿Qué habría ocurrido de estar Don Mariano en la Moncloa? ¿Habría actuado igual? ¿Quizás con más dureza? ¿Habría dado el tijeretazo en otro sitio? Estoy convencido de algo, cada día que pasa se diluye más la frontera que separa izquierda de derecha, PSOE de PP, el bipartidismo que une a los políticos de un lado y de otro para salvar sus poltronas, las suyas y las de sus amigos, condenando a un incierto futuro a millones de ciudadanos, sus representados que en absoluto representan salvo cuando necesitan su voto.
Pero no serán las últimas reformas y recortes, ya se nos ha anunciado para 2011 el aumento de la edad de jubilación, el aumento del cómputo de años para calcular la pensión de jubilación, el negado tantas veces copago sanitario que acabará por imponerse, nuevas reducciones de salarios, más desempleo, la subida en el recibo de la luz de casi un 10%, la subida del gas, sin concretar aún cuánto, pero por encima del IPC, el transporte por la subida del crudo, gasolina, gasoil y demás derivados del petróleo, la lista es interminable. A cambio de todos los ajustes y recortes que sufriremos, impuestos por un gobierno socialista que debería ser el garante y protector de los menos favorecidos, lo dicho anteriormente, menores salarios y más paro. Sí, ésta es la fórmula mágica para salir de la crisis y reducir nuestra deuda, menores salarios y más paro, sólo que de magia no tiene nada. El tonto de mi pueblo también acabaría, usando esta fórmula durante varios años, con el paro y la deuda, claro que ya no le llamaríamos tonto sino cínico.
En agosto, el rescate de Irlanda vuelve a poner a España bajo sospecha y a disparar el coste de la deuda. Zapatero se compromete ante los treinta y seis empresarios más importantes del país a continuar las reformas y anuncia nuevas medidas: subida del tabaco, ayudas a las Pymes, privatización parcial de Aeropuertos y Loterías del Estado, desaparición de la ayuda de los 426 euros a los parados sin cobertura y la ya mencionada reforma de las pensiones. ¿Pero qué reformas se han hecho? ¿La reforma laboral? Una ley que no cumple con su principal objetivo, en este caso, la creación de empleo, es una reforma que se la podrían haber evitado para evitar, valga la redundancia, la crispación. Entonces hablemos de ajustes y no de reformas. Nos ajustan el bolsillo pero no lo reforman.
El gobierno que durante todo el año se ha visto solo para sacar los ajustes más duros, conseguirá el apoyo del Partido Nacionalista Vasco y Coalición Canaria para sacar adelante los presupuestos para 2011 a cambio de otro pedacito de la tarta de todos los españoles, y no me estoy refiriendo al traspaso de transferencias, algo ya previsto, sino a la permanente sangría de arrebatar algo de todos los españoles para concedérselo a los nacionalismos voraces e insolidarios.
Para hacer frente al desgaste y a las esquivas encuestas, el 20 de octubre Zapatero acomete una profunda reforma de gobierno. Prescinde de la que ha sido su mano derecha, Teresa Fernández de la Vega y convierte a Rubalcaba en su hombre fuerte. Desaparecen los Ministerios de Vivienda e Igualdad e incorpora a Ramón Jáuregui, Valeriano Gómez, Rosa Aguilar y Leire Pajin. Trinidad Gómez que acaba de perder las primarias en Madrid frente a Tomás Gómez, a pesar del apoyo expreso de Zapatero, será la nueva Ministra de Exteriores sustituyendo a Moratinos y Leire Pajin le sucederá en Sanidad.
Como vaticinaban las encuestas, el 28 de noviembre Artur Mas gana las elecciones en Cataluña, sus 62 escaños no le dan la mayoría absoluta pero permiten a Convergencia i Unió volver a la Generalitat tras siete años en la oposición. Los grandes derrotados, ERC y PSC que obtiene sus peores resultados en treinta años y que presagia una derrota aún mayor de los socialistas en las autonómicas y municipales de mayo de 2011.
Detrás de estos resultados, el desgaste del tripartito en Cataluña, la crisis y la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto que provocó en julio la mayor manifestación de protesta celebrada en Barcelona. Después de cuatro años de debates, la sentencia avala la mayor parte del texto pero niega la validez al término nación y rechaza la preferencia del catalán sobre el castellano en las Administraciones. Queda por resolver que artimañas empleará Zapatero para satisfacer a Mas y burlar la Ley.
La lucha contra el terrorismo es en lo que ha habido mayor consenso, el cinco de septiembre ETA anunciaba en la BBC que había parado sus acciones ofensivas. El comunicado se conocía después de que Batasuna haya ido dando pasos a lo largo del año con el objetivo de poder presentarse a las elecciones municipales de mayo de 2011. Pasos que después de la sentencia de Estrasburgo incluyen el rechazo a la violencia y por primera vez la petición a ETA de una tregua que sea expresión de su voluntad de dejar las armas. Pero hasta ahora ETA no ha hablado de dejar las armas sino de negociación y aunque algunos aseguran que es el final, el recuerdo del atentado en la T4 que acabó con tantas esperanzas, la respuesta del Gobierno y de la mayoría de partidos ha sido para decir que las treguas ya no sirven, es el momento del abandono definitivo de la violencia y la entrega de armas. ETA ya no tiene salida, no abandonar ahora las armas sería una sinrazón cruel, injustificada y una humillante derrota para ellos. Ha llegado el momento de las palabras y algo más, han sido muchas décadas de dolor y terror que ni se deben olvidar ni dejar sin castigo. La generosidad no tiene que ir por ese lado, el diálogo, posterior a la rendición y a la entrega de armas, debe generar un nuevo clima para que Batasuna pueda presentarse a las elecciones y para que los presos de ETA puedan ser trasladados a cárceles del País Vasco.
Baltasar Garzón, precisamente un hombre que se ha distinguido por su lucha contra ETA, abandonaba la Audiencia Nacional el 14 de mayo suspendido de sus funciones después de veintidós años. La decisión de llevarle a juicio por investigar los crímenes del franquismo a raíz de una denuncia de la ultraderechista Manos Limpias, levantaba una fuerte polémica. Los apoyos que recibió en España y otros países no evitaron que fuera acusado de prevaricación. La existencia de otras dos demandas por el cobro de unos cursos y por ordenar escuchas en el caso Gürtel entre abogados y acusados ha hecho que algunos hablen de conspiración, otros le acusan de sobrepasar los límites. Aunque parte de algunas escuchas fueron anuladas, el sumario del caso Gürtel ha seguido sacando a la luz la compleja trama de corrupción vinculada a cargos del PP y la investigación de una presunta financiación irregular del partido.
La lista de políticos relevantes y altos cargos que este año han pasado por los juzgados acusados de corrupción es larga: en Alicante el presidente de la Diputación José Joaquín Ripoll por el caso Brugal, en Castellón Carlos Fabra, en Baleares el ex presidente Jaume Matas y la líder de Unión Mallorquina María Antonia Munar, en Murcia los responsables de urbanismo, la mayoría están vinculados al PP aunque otros partidos no se han librado, Ayuntamientos socialistas catalanes están implicados en el caso Pretoria, la número dos del PSM era juzgada por prevaricación y el escándalo del Palau ha levantado sospechas sobre una presunta financiación irregular de Convergencia y Unión.
Pero si hay este año un escándalo vinculado a la corrupción esa es sin duda la del comienzo del juicio de la operación Malaya. En el banquillo noventa cinco personas acusadas de participar durante años en el expolio de Marbella.
Ha sido una vez más Marruecos con quién se han producido tensiones. En agosto, tras días de bloqueo de la frontera con Melilla, el conflicto se resolvería con la creación conjunta de comisarías y el encuentro de Zapatero con Mohamed VI en la ONU. Dos meses después las manifestaciones en España y la condena del Congreso por el violento desalojo del campamento de protesta saharaui, al que no se dejó acceder ni a periodistas ni a observadores, hacían que Marruecos llegase a amenazar con replantearse la relación con España. Otro signo de debilidad de este pusilánime gobierno incapaz de poner en su sitio a Mohamed VI y de no sonrojarnos de vergüenza.
Las famosas filtraciones de Wikileaks también salpicaban a España, así se conocían todo tipo de valoraciones y comentarios de la diplomacia norteamericana sobre los políticos españoles y se ponía en cuestión el papel del Gobierno en los vuelos de la CIA y el trabajo de los fiscales en el caso Couto.
2010 termina con un año histórico para el deporte español. Las proezas de nuestros deportistas fueron celebradas con lágrimas y alborozo. La bandera rojigualda recorrió España de punta a punta. Gracias a todos nuestros deportistas, sois un ejemplo para todos.
Las miradas están ya puestas en el 2011 con la esperanza que la crisis amaine o en su defecto que el gobierno cumpla la función de gobernar administrando esta crisis no sólo con ajustes que perjudican a la mayoría de ciudadanos, sino gobernar también ajustando otras partidas que requieren un gran presupuesto. Hay dónde meter mano para conseguir reducir la deuda, sólo hace falta voluntad política y consenso. Porque, como diría el tonto de mi pueblo, lo fácil es decretar que el sufrimiento de esta crisis recaiga sobre los de siempre. Eso no es gobernar, sino irresponsabilidad; simple y llanamente irresponsabilidad, además de un acto de mal gobierno.
Buenas noches, feliz día y feliz año 2011, si es posible un poco más justo.
(Las noticias están extraídas del programa Informe Semanal de TVE)














